La primera dificultad de esta obra la encontramos en el acceso del equipo de perforación hasta la obra, ya que se encontraba situada dentro de la trama urbana de Barcelona.

El transporte de la máquina perforadora se hizo con un camión pequeño que accedió dentro del solar, ya que no podíamos cortar la via pública de un solo carril i sentido.

En definitiva, se tenía que realizar un muro de pilotes perimetral al solar de 20 metros de profundidad y una serie de pilotes a 11-13 metros agrupados en encepados a una cota inferior a los del muro.

La perforación de los pilotes del muro pantalla se llenaron a ras del terreno, el resto, 3 metros por debajo de la misma rasante.